Vinos blancos para todos

poker-blancos-blogEs difícilmente comparable un verdejo castellano con un malvasía canario, un albariño gallego a una manzanilla andaluza, un moscatel alicantino con una viura riojano. Aún así, no son pocas las ocasiones en las que hemos oído la lapidaria frase “no me gustan los vinos blancos” o el “sólo tomo vinos tintos”, que para el caso reza lo mismo.

Ambas nos resultan afirmaciones igualmente difíciles de entender, porque en este divino mundo existen más de dos millares de variedades de uvas, entre tintas y blancas. Cada una con sus características propias, con mayor o menor número de puntos en común entre ellas, a lo que hay que sumar sus diferentes terruños, climatologías, los tratamientos del cultivo, grados de maduración, contenido en azúcares que posteriormente incidirán en el grado alcohólico, etc… y por si esto pareciera poco, añadir finalmente a la ecuación, la utilización de las maderas, lías, “neves” y demás inventos de los que echan mano los druidas de los taninos, polifenoles, PHs y todas estas zarandaja vinícolas.

Una misma uva no se desarrolla igual en suelos graníticos que en otros arcillosos, un viñedo no tendrá una misma evolución estando situados en una zona de clima continental que en una de  clima mediterráneo. Y la maestría de los enólogos que manejan los tiempos, las cantidades y los medios en cada uno de los procesos, marcan la diferencia.

Como paladines para la erradicación de esta máxima te vamos a proponer cuatro grandes vinos blancos, elaborados con otras tantas diferentes variedades de uva y en igualmente diversas zonas vitivinícolas. Entre ellos probablemente encontraremos más características diferenciadoras que puntos en común, por lo que os recomendamos la impagable –aunque salga muy barata monetariamente hablando- práctica de organizar una cata, para observar las diversas personalidades de unas variedades y de unas viticulturas bien diversas, a la que te animamos completes con otras variedades para que sea una experiencia aún más rica si cabe.

PACO & LOLA (DO Rías Baixas)

Un simpático toque chic en la mesa sin renunciar a la calidad y personalidad de un gran albariño.

Paco & Lola DO Rías Baixas

Paco & Lola DO Rías Baixas

Como ya comentábamos en una entrada anterior en este blog, y guardándonos un buen trozo de corazón para los tintos del noroeste peninsular, cuando se habla de vino gallego automáticamente nos surge la imagen de los personales blancos. Uno de los puntales de la vitivinicultura española le corresponde a los vinos de Rías Baixas con su uva autóctona, mayoritaria y casi omnipresente en los caldos de la D.O. Rías Baixas, la variedad albariño. Uno de las grandes irrupciones en una zona ha sido Paco & Lola, con un estética actual y estilosa, que podía haber retraído a los sectores más inmovilistas, esos que se escudan en el dicho “con cuidado continente, cuidado con el contenido”, sin embargo, no hay duda alguna al probar y comprobar que es un albariño de garantías.

 

En este caso una imagen desenfadada y moderna –y muy estudiaba y cuidada- no encubría ningún “pufo” y se presenta un correctísimo vino, que respeta y ensalza las mejores virtudes de los albariños de Rías Baixas. Fresco, muy herbáceo, con las características sensaciones de cáscara de cítrico y de fruta exótica, que se rubrica con las agradables notas amargosas en un persistente final.

CUATRO RAYAS VIÑEDOS CENTENARIOS (DO Rueda)

Un Verdejo con identidad

Cuatro Rayas Viñedos Centenarios DO Rueda

Cuatro Rayas Viñedos Centenarios DO Rueda

En la depresión del Duero, se extienden mares verdes de viñedos de uva verdejo, la gran diva indiscutible de la denominación de origen Rueda. Una variedad de gran calidad que presenta una soberbia regularidad y que posibilita una producción vitivinícola en constante aumento. Manteniendo una envidiable línea de calidad, a pesar de haber presentado algunos signos de leve pérdida de identidad. Uno de las que mantiene toda su identidades este verdejo con mayúsculas, Cuatro Rayas Viñedos Centenarios, un vino elaborado con mimo, de uva procedente de viñedos centenarios y elaborados como mandan los cánones, respetando la esencia de los grandes vinos de Rueda, de los verdejos de siempre. Fresco, frutal, balsámico y muy herbáceo. Su paso ligeramente denso, nos deja en boca sensaciones sutiles y armoniosas, elegancia y equilibrio a la máxima potencia.

ITSAS-MENDI (DO Chacolí de Vizcaya- Bizkaiko Txakolina)

Un Chacolí moderno y equilibrado

Unos de los vinos más incomprendidos en el resto de la península –aunque la verdad es que no son pocos quienes tienen este discutible honor si empezamos a repasar el mapa vitícola español- son los vinos del País Vasco. Los txacolis –no lleva acento al ser euskera- , unos de los más peculiares en el panorama vitícola español, que ya no tienen sólo como hándicap la poca predisposición del mercado a probar cosas diferentes, sino también una comercialización muy limitada y poco propensa a salir de su ámbito territorial. En los últimos años, los nuevos bodegueros vascos han iniciado una corriente de modernización para adaptar estos vinos, muy arraigados a la tradición, a un público más generalizado. Aunque esto fuera en detrimento de algunas señas características de los ancestrales txacolis, como su peculiar contenido carbónico, que obligaba a ser escanciado en su servicio para su pleno disfrute como las sidras naturales y que le daba ese punto diferenciador.

Itsas-Mendi DO Chacolí de Vizcaya

Itsas-Mendi DO Chacolí de Vizcaya

Entre las pocas bodegas que se han atrevido a lanzar sus productos al resto de la península, y ha mostrado una mayor inquietud es la firma vizcaína Itsas Mendi -“Mar y montaña” en castellano-, ubicada en un precioso paraje natural a orillas de la ría de Gernika. Pionera en la elaboración de un txacolí de vendimia tardía y en constante desarrollo de novedosas propuestas, sin duda referentes de los modernos txacolis de la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina. Presentan un interesantísimo txacolí homónimo, moderno y personal, elaborado en igual proporción con uvas autóctonas hondarrabi zuri y hondarrabi zerratia. Un vino frutal y muy fresco, que parece transportarnos a las hermosas tierras atlánticas. Con balsámicas notas herbáceas y mentoladas y un grato toque lácteo y cítrico, presentando la característica acidez propia de los txacolis, aunando con maestría tradición y modernidad.

BLAS MUÑOZ CHARDONNAY F.B. (DO Manchuela)

Un blanco con empaque, fermentado en barrica

Blas Muñoz Chardonnay F.B. DO Manchuela

Blas Muñoz Chardonnay F.B. DO Manchuela

Por último, pero no por eso menos importante y desde la siempre difícil tierra manchega (Denominación de Origen Manchuela) para esto de los vinos, nos llega el elegantísimo Blas Muñoz. Un fantástico monovarietal de uva chardonnay que juega, y a ganar, con la crianza en madera, imprimiendo la personal complejidad de los buenos vinos blancos fermentados en barrica. Un blanco con empaque, denso y envolvente en boca. Con complejidad y lleno de matices. Muy conseguido equilibrio entre las sensaciones frutales –pomelo- y las que proceden de su crianza –tostados, especiados- y que le abre un mayor abanico de posibilidades a la hora del maridaje habitual de los vinos blancos, pudiendo acompañar con solvencia otro tipo de platos.

 

 

En definitiva, un póker de vinos blancos totalmente diferentes, llenos de matices y emocionantes de descubrir. Aptos para todo momento y en cualquier situación, ahora sólo queda animarse y aunque nos fastidie darles la razón, hacemos nuestra la máxima gala “vive la différence”.

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