Archivo de la etiqueta: Palas de Rei

Etapa 29 Palas de Rei – Arzúa

Tenemos sana curiosidad de cómo va a ser el reencuentro de nuestros aventureros con la monotonía cotidiana. Como será el no compartir habitación con más gente –al menos de momento-, el que los sueños solo estén acompañados por los puntuales sonidos del motor de un coche al pasar, el volver a desaprovechar la bañera por que el despertador solo te ha dado coba para una ducha rápida, el compartir metro, autobús o carretera sin mediar un saludo o una sonrisa, el que el agua sólo esté a la distancia de un cuarto de giro del grifo, el que tengamos que decidir cada mañana que camisa y zapatos combinar… Nos gustaría poder poner una cámara y ver cómo será la reinserción en la vida real, la vida del tráfico, del fichar, de las prisas y el ruido. Después de tantos días de Camino va a ser extraño seguro.

Agus con Rodrigo, a sólo 50 kilómetros de Santiago.

Agus con Rodrigo, a sólo 50 kilómetros de Santiago.

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Etapa 28 Portomarín – Palas de Rei

Aunque en estas fechas está totalmente sumergido por el Miño, en los meses de frío se pueden observar los restos de la antigua población de Portomarín, que se situaba en la misma orilla del curso del río. Se decidió reconstruir de nuevo el pueblo en su actual ubicación y la iglesia parroquial fue trasladada piedra a piedra, por lo que aún se pueden observar las piedras numeradas para su reconstrucción como si fuera un rompecabezas. Teníamos la certeza que esto les iba a atraer a nuestros enviados, que han pasado un buen rato buscando explicaciones al respecto ajenos a esta “sencilla” explicación y que desecharan cualquier vinculación a puzles, misterios históricos o esotéricos de gran raigambre en la cultura popular gallega.

Nada como un buen albariño y un poquito de pulpo para acompañar mientras nos escribe Agus

Nada como un buen albariño y un poquito de pulpo para acompañar mientras nos escribe Agus

 

Agus nos cuenta desde Palas de Rei, mientras disfruta de los productos gallegos: Ha sido una etapa tranquila. Nueve horas, pero parando a menudo para disfrutar del paisaje. Esta sensación de avanzar sin querer que acabe se hace cada vez más extraña. Pero cada vez me siento más emocionado viendo que la meta está cerca.

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