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El arroz de Fukushima y el tamaño de un acelerador de partículas

Rice

Hace unos días nos hacíamos eco de la noticia que una empresa nipona de comida rápida, se disponía a cultivar en unos terrenos a apenas un centenar de kilómetros de la malograda central nuclear de Fukushima. Recordaremos que las autoridades fijaron a veinte kilómetros la zona de evacuación obligatoria, extendiéndose diez kilómetros. más los territorios de evacuación voluntaria. Según parece esta zona era de una gran riqueza agrícola, y salían de aquí unas ricas frutas, verduras, hortalizas y cereales. La catástrofe terminó con la actividad de muchos agricultores que tuvieron que abandonar sus tierras y los de zonas adyacentes vieron como sus productos eran evitados a toda costa por el miedo a cualquier riesgo de contaminación. Este temor llevó a una caída drástica de precios y con ella abocarles a una ruina, que por otra parte ya les rondaba hacía tiempo. Esperamos fervientemente que no se produzca ningún efecto tipo Springfield de los Simpson y estos alimentos no ofrezcan ningún peligro para el consumo, confiando en los estrictos controles sanitarios que se vienen haciendo en el país oriental.

Por otro lado, sabíais que se ha construido un acelerador de partículas en un chip del tamaño de un grano de arroz -y estamos hablando de la realidad, no de la nueva incursión de J.J.Abrahams en Star Trek o Star Wars-. Suponemos que se tratará de uno de los granos de arroz basmati que son algo más alargados. Sin duda todas estas noticias que han surgido en torno o con cierta vinculación con el preciado cereal nos han hecho reflexionar sobre su importancia en el equilibrio vital del mundo.

El arroz es unos de los alimentos básicos y primordiales de esta pelota que llamamos mundo, es el segundo más consumido y es, perdón por la reiteración, una de las bases de la alimentación de cerca de las dos terceras partes de la población mundial. Se cree que su origen tuvo lugar en sur de Asia, más concretamente en la zona de India y Pakistán, arraigándose con fuerza en la zona oriental de Asia, en China y Japón, donde son características en su paisaje, las grandes extensiones inundadas para el cultivo del arroz en su paisaje.

grainsNo se tiene una total certeza de cuantas variedades de arroz existen en el mundo, lo que sí se sabe es que son varias decenas de miles, aunque tan solo se comercializa un 10% de la producción mundial, así no es difícil concluir la dificultad a la hora de hacer una clasificación de este alimento. La que la más se utiliza es por el tamaño del grano: largo, medio y corto, siendo el medio el más utilizado en Europa, donde su consumo es casi ridículo comparado con el consumo en los países asiáticos. En Oriente se consume cerca de medio kilogramo diario por persona y día, estando presente en todas las comidas diarias, mientras que en nuestro vetusto continente se limita a poco más de tres kilogramos por persona y… año.

El arroz tiene una larga lista beneficios saludables: carbohidratos, fibra, proteínas, hidratos de carbono y el bajo contenido graso –todo también depende del acompañamiento del arroz-, lo que ocurre que víctimas de la civilización, los arroces que más consumimos han pasado algunos procesos de “refinamiento” que supone una apreciable pérdida de propiedades, aunque en los últimos tiempos, se han desarrollado procesos de enriquecimiento que hace que esta pérdida se atenúe, aun así es un producto que siempre debe estar presente en nuestra dieta.
Y es que el arroz lleva muchísimos años con nosotros y ello nos ha permitido encontrarle muchísimas utilizaciones tanto dentro como fuera de las cocinas, en paellas, como acompañamiento de carnes, pescados o legumbres, ensaladas o rissottos. Fuera de ello los mapas de España de nuestros críos en el cole no brillarían igual sin la provincia con los granos de arroz pegados, las bodas no lucirían tanto sin “ametrallar” a los desdichados novios a arrozazo limpio –el origen de tirar a los recién casados es como símbolo de prosperidad y como símbolo de fertilidad, por lo que más de uno estaría más que dispuesto a prescindir de esta simpática costumbre- y nos privaría de las quejas furibundas del párroco de turno salvaguardando de un peligroso resbalón a algunas de sus veteranas fieles.

No hay duda de la importancia de este versátil cereal, y dadle rienda suelta a vuestra imaginación, no os privéis de probar que tenéis para elegir, ya sea basmati, jazmín, salvaje, integral o el que más le gustaba a nuestro admirado King Africa ¡¡¡¡¡Booombaaaaa!!!!!

¡No te pierdas el arroz bomba de Valencia!

 

Anchoa, bocarte o boquerón, tal para cual

anchoa-cantabrico-pais-vasco-olasagasti-porprincipio-peq-3Posiblemente la anchoa hayan sido siempre el invitado rico del bocata del pobre, los bocadillos de cualquier conserva del mar adquirían una nueva dimensión cuando se les añadían estas fantásticas tiritas marrones de sabrosa salinidad, y el homenaje era de ovación cerrada cuando se podía terminar la faena con unas bandas de pimientos de piquillo de Lodosa o pimientos asados como los del Bierzo.

Por otro lado recordamos, con generosa salivación, una de las tapas de mayor raigambre y más emblemáticas en las tabernas y establecimientos más tradicionales, que sería de una buena barra sin una generosa bandeja de boquerones en vinagre, bien blanqueados, bañados en un reconfortante baño oleico y decorados con generosidad de ajo y perejil. Bien podemos situarla  a la altura del Taj-Majal o el Vaticano, en los monumentos indispensables en los  asuntos de taperío y las raciones cañís.

Y qué decir de unos crujientes y jugosos bocartes, luciendo abiertos como una mariposa y con los filamentos dorados que quedan por un cuidado rebozado, que además de poder dar perfectamente sentido a la vida, aromatizan con su fragancia de alta freiduría cada rincón de la casa.

Y… ¿a qué viene todo esto? se preguntarán algunos, ¿qué tiene de común todo esto? –aparte de que son experiencias marianas para los gustos-. Pues si te lo has preguntado, ahí va un pequeño detalle de biología, son el mismo pescado.

Abogando fervientemente por colocar a estos singulares animalillos y a su procesado para consumo a la altura del maná celestial, vamos a referirnos por separado a una u otra denominación, diferenciándolos por su más habitual preparación y a la zona donde tradicionalmente se elaboran:

Las anchoas se capturan en las frescas aguas del Cantábrico, principalmente en los caladeros del País Vasco, Asturias, Cantabria y Galicia, así como en el litoral mediterráneo más norteño, que coincide con las costas catalanas. Son transformadas poniéndolas limpias –desentrañadas, desespinadas y decapitadas- en salazón y después envasadas para su conserva en aceite de oliva. Los puntos más conocidos son los puertos de Marquina, Santoña o La Escala, aunque solo la primera disfruta del sello de garantía de calidad oficial Anchoas del Cantábrico del País Vasco, en las otras zonas no hay organismo que certifique la autenticidad de procedencia y calidad.

Como diría Sheldon Cooper “zas en toda la boca”, y el invento de las anchoas en aceite, aunque se sitúa en Santoña, se la debemos a un siciliano ¡tiene raviolis la cosa!. En el s.XIX, muchos pescadores italianos se trajeron sus redes empujados por las escaseces en aguas transalpinas y el creciente mercado europeo y transoceánico. Así, muchos saladores de la “bota del Mediterráneo” se instalaron aquí. Las anchoas se comían directamente en salazón o se preparaba  con un poco de mantequilla para que su sabor no fuera tan salado. La idea caló en Giovanni Vella Scaliotta, que pensó en enlatar anchoas con mantequilla derretida e hilando más fino, se le ocurrió hacerlo con aceite de baja acidez., y “e voilá” -aunque no sea en italiano-.

Los boquerones –reiteramos, que se trata del mismo pez- se captura en las zonas de encuentro del Atlántico con el Mediterráneo y a lo largo de este. Una de las recetas en las que más los solemos encontrar es en la tradicional tapa de boquerones en vinagre. Frescos y limpios –conviene en dejarlos en agua muy fría para que desangren bien-, se marinan en agua con vinagre y/o sal –según gustos-, quedando perfectamente blanquitos y dorados –la fase antes citada del agua fría es esencial para que queden bien blancos-. Tras escurrirlos bien se dejan en aceite de oliva que suaviza el sabor del marinado además de impregnar su fantástico sabor en los lomos de pescado. La rúbrica de la obra maestra se la aporta el ajo y perejil fresco bien picado por encima. También es muy frecuente encontrar los “boquerones” en fritura, sobre todo y de gran tradición en el sur peninsular.

Bocartes –que es el mismo pez que el boquerón y la anchoa- se les suele denominar en la zona cantábrica cuando son destinados a la fritura, ya sea directo –lavado y sin vísceras-, rebozado en harina o en harina y huevo.

Al tratarse –creemos que no lo hemos dicho anteriormente- del mismo pescado, nos vamos a encontrar gente que los llame de cualquiera de las tres acepciones en cualquier punto de España, pero hemos querido poner un granito más de “desinformación” en este tema y hemos llegado a la vaga conclusión que generalmente reciben su denominación dependiendo del puerto donde se desembarca la captura, pero hasta una aclaración más fidedigna, nosotros personalmente nos estamos planteando en próximas ocasiones pedirnos, ya sean en salazón, en vinagre con aceitunitas o rebozaditos de una buena ración de engraulis encrasicolus por supuesto.

Mendavia, todos los grandes placeres reunidos

Cartel informativo de la próxima feria de Mendavia

Cartel informativo de la próxima feria de Mendavia

Mendavia es una pequeña localidad de Navarra de poco más de 3.000 habitantes bañada por el río Ebro y sus afluentes. Destaca por su entorno natural envidiable situado entre dos montes, pero sobre todo por los productos de sus huertas. Y es que la calidad de sus alimentos está avalada por once denominaciones de origen y calidad.

Es a estas denominaciones de origen, a las que Mendavia dedica todos los años el último fin de semana de julio con su ‘Feria de Denominaciones y Leyendas de Mendavia’, que este año cumple su undécima edición. En ella, se podrán degustar algunas exquisiteces como el pimiento del piquillo de Lodosa, vino con denominación de origen Rioja, cava, espárrago de Navarra, aceite, pacharán, alcachofa de Tudela, cordero de Navarra, ternera, alimentos artesanos de Navarra y productos ecológicos de Navarra. Podrás encontrar muchos de estos productos en la web de porprincipio.

La feria pretende ser un escaparate para dar a conocer los once productos con denominación de origen de la zona. Y es que Mendavia es el único municipio de Navarra con tantos productos con denominación de origen.

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