Si vas a Calatayud… a por vino

Vamos a dejar tranquila a la Dolores, que además de estar la mujer bastante trillada, debe tener una pila de años que podría ser la hermana mayor de Luis Aragonés que ya es decir, y si vamos a Calatayud, es para darnos un buen homenaje a base de buenos vinos de garnacha. Ya sea luciendo en solitario en ricos monovarietales o en sana compañía con tempranillo, syrah o cabernet. También les podemos dar un poco de coba a los macabeos, si lo que nos tira es el blanco, pero no nos vamos a engañar, hay mejores sitios para darle al vino dorado.

Zona de producción de los vinos de Calatayud

Zona de producción de los vinos de Calatayud

Las vides de Calatayud tienen las raíces bien arraigadas en estas tierras aragonesas, y así lo están demostrando desde 2003 los arqueólogos, que dándole buen uso a las paletas y las brochas de excavación, hallaron dentro de una edificación de época celtíbera, un lagar donde se elaboraban vinos. Estos restos con más de veintitrés siglos de antigüedad, se encuentran en la localidad de Segeda, entre Belmonte de Gracián y Mara. Posteriormente se han reconstruido estas instalaciones siguiendo lo más fielmente posible las formas y materiales que debían tener en aquellas primitivas instalaciones y donde se puede elaborar el vino al “viejo estilo bilbilitano”, fermentándose y criándose en tinajas de barro. Pero no os vayáis a creer que esto es un método de época de la infancia de la duquesa de Alba, porque así se elaboraba no hace más de quince años y en algún sitio todavía se puede encontrar esta especie de vino de pitarra.

Posteriormente a estos primitivos bodegueros, la actividad vinícola aragonesa ha sido bastante dinámica, así el historiador Marco Valerio Marcial, indígena de la zona para más señas, no sabemos si por querencia a su tierra o que realmente era así, hizo mención en sus escritos a lo valorados que eran los vinos aragoneses por el mundo latino –nos referimos lógicamente al Imperio Romano-.

Todavía se pueden observar los restos de antiguas bodegas con más de dos siglos y medio de antigüedad, que al más puro estilo hobbit -pero cambiando prado neozelandés por adoquín aragonés-, estaban excavadas -a mano- en la tierra, con orientación hacia el norte para conservar la temperatura y humedad óptimas.

La reina del viñedo bilbilitano es la variedad garnacha -en muchos casos se trata de viñedos de más de cincuenta años-, perfectamente adaptada a la zona. Que se caracteriza por tener suelos muy permeables gracias a la riqueza hidrográfica de la zona, aunque no así por las precipitaciones a lo largo de año, que son mínimas, y a los cambios de temperatura tan marcados entre el día y la noche. Los viticultores, a quienes parece les gusta las cosas difíciles, ubican los viñedos en las zonas más altas y en pendiente, lo que hace que la plantación tenga mejor aireación. Esta circunstancia incide en que, en la gran mayoría de las ocasiones, sea totalmente imposible la mecanización y se deba realizar todo el laboreo de forma manual.

Nuestro querido Honoro Vera, protagonista en Hollywood

Nuestro querido Honoro Vera, protagonista en Hollywood

Una de las bodegas más pujantes de la Denominación de Origen Calatayud es la bodega zaragozana Ateca, en la población del mismo nombre. Pertenece al grupo de bodegas de la familia Gil, uno de los grandes apellidos en la nueva viticultura española, presentes en las denominaciones de Almansa, Calatayud, Rueda, Montsant y como Vino de la Tierra de Castilla. Cada una con personalidad propia pero sin romper la armonía de una familia bien avenida.

Ateca es una moderna bodega inaugurada en 2005, con viñedos de garnachas viejas situados en los parajes de mayor altitud de la zona. Cuidadas con mimo y seleccionadas en el momento óptimo de maduración. Sus vástagos, les han salido la mar de guapos, dos que sobrepasan el año de barrica, el Atteca -12 meses- y Atteca Armas -16 meses-, y el pequeño de la familia, bien “salao” con dos meses, el Honoro Vera –ahora también en versión orgánica, lo probaremos-, todo un descubrimiento y que dejó encantados a los más “pimpines” actores de Hollywood al ser uno de los que se sirvieron en la cena de la gala de los premios Óscar del pasado año. Y por cierto, lo tenemos en nuestra tienda de vinos online.

Todo queda que aparezca en alguno de los exitazos de taquilla de próximo estreno, ya nos imaginamos a Luke Skywalker acostando a su padre Darth Vader, porque le ha dado un poquito de más al Honoro Vera de la cosecha del 3025 –se informa a los guionistas de Hollywood que esta idea está registrada pero quedan autorizados para utilizarla en el episodio VII-. Que la fuerza le acompañe.

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