¿Qué está encontrando Agus en Castilla y León?

La ruta de Agus por Castilla y León

La ruta de Agus por Castilla y León

Durante una decena de etapas –y la veintena que tenemos por delante-, hemos seguido con un tono simpático e informal las andanzas y desventuras de nuestro buen amigo Agus, y por extensión con sus circunstanciales compañeros de viaje–los nombrados en alguna ocasión como Comando Jacobeo-, por tierras navarras y riojanas , y aunque suene extraño, parece que les vemos crecer a cada paso que dan, como si fuera un reality de televisión, pero en bueno. Sin conocerles, ya tenemos un gran apego a Bryan y Logan y a toda esas gente que han compartido pasos e historias en el Camino.

Dejamos aparte las connotaciones espirituales y religiosas que respetamos profundamente y nos centramos en la aventura que supone el recorrido de los 775 Kilómetros de la Ruta Xacobea. Tenemos que confesar que aunque bromeábamos sobre las causas que le llevaron a afrontar esta experiencia, desde el principio no hemos albergado ninguna duda sobre su capacidad y su compromiso para realizar la hazaña, la misma que miles y miles de peregrinos que transitan por estos caminos hacia la capital compostelana. Todo un mes –día arriba, día abajo- de experiencias que quedarán imborrables para todos nosotros que, sin calzarnos las chirucas, lo estamos recorriendo con los ojos de Agus, y vaya si lo estamos disfrutando –más si cabe que no estamos pasando las penurias del peregrino-. Tras este pequeño paréntesis para exponer esto que era de ley, nos disponemos a volver a despacharnos y a repartir cera –de buen tono, claro está- al bueno de Agus y a todo el Comando Jacobeo.

Hemos recorrido en las primeras diez etapas tierras de Navarra y La Rioja, pasando por el pequeño periplo inaugural por tierras galas, unos 150 km, paso arriba, paso abajo y no solamente lo hemos hecho por esos caminos de peregrinaje, sino también por la riqueza culinaria que tienen estas tierras, con unos productos típicos que forman parte de la cultura y la historia de sus gentes.

Entramos en la Comunidad Autónoma más grande de España, Castilla y León ocupa casi 95.000 km2, y su riqueza gastronómica es igualmente inmensa. Desgraciadamente el trayecto de Agus por el Camino de Santiago, solo atraviesa la región por la parte norte, solamente tres provincias de las nueve que la conforman, Burgos, Palencia y León, y dado el “trote” que llevan nuestros expedicionarios, casi no nos va a dar tiempo a repasar los otros productos que bajo sello de calidad oficial se elaboran en el resto de las provincias castellano-leonesas.

Productos y zonas de producción en Castilla y León

Productos y zonas de producción en Castilla y León

Vitivinícolamente hablando, igual al número de provincias, son las Denominaciones de Origen que acoge  –y solo como tal, sin citar Comarcas Vinícolas o Vinos de la Tierra-, alguna de ellas son de las más apreciadas y buscadas, ya no solo en España sino en el mundo entero: Ribera de Duero, Toro, Rueda, Bierzo, Cigales, Arlanza, Arribes de Duero, Tierra de León y Tierra del Vino de Zamora. Aquí se elaboran algunos de los mejores vinos –y, sin faltar a la verdad, nos vamos a poner patrios ¡que leche!- de todo el mundo. Tan extenso espacio de terreno, tiene que presentar unas marcadas, diversas y bien diferenciadas características edafológicas y climáticas lo que hace igualmente que los vinos tengan también una personalidad única e independiente según su Denominación.

También tierra generosa en cereal y rica legumbre, los garbanzos de Pedrosillo y garbanzos de Fuentesaúco, la lenteja pardina de Tierra de Campos o de La Armuña o las alubias de La Bañeza, hace de esta región un paraíso para los virtuosos de la cuchara. Los incondicionales de darle al cuchillo y al embutido, disponen de  una soberbia cecina de León o un chorizo de Cantimapalos. Que decir a los amantes del queso, que bien conocen las bondades del queso zamorano, obtenido a partir de la pasta de leche de oveja prensada, con un carácter profundamente mesetario. Y como olvidarnos de las maravillas Bercianas como los pimientos asados del Bierzo o el suculento y contundente botillo.

Al final no serán pocas las ocasiones en las que nuestros colaboradores se verán tentados a abandonar la “senda” para adentrarse en las tierras de la gula y el gozo “panceril”, pero… no podemos evitar la duda de si este es el menor de los pecados. Seguro que por una vez el Santo puede hacer la vista gorda.

 

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