Oh la je suis là, Inspector Gadget… del vino.

Sí, me acuso, es cierto que he tenido pensamientos oscuros y en secreto he planeado atentar contra la integridad de mi vecina de enfrente,  ¿por qué?… tras más de un lustro viviendo en el mismo edificio y siguiendo las más actuales normas de convivencia de la propiedad horizontal que limitan al mínimo las relaciones personales con miembros de la misma especie, no tenía el placer ni las ganas de conocer su cubículo o vivienda. Ayer mismo, y sin mínima intención alguna de cotillear, Dios me libre, me pidió que le ayudara porque tenía un serio problema eléctrico. Cuando entré en aquella cocina tras una complicadísima reparación –subir la palanca de la caja de fusibles- comprobé con estupefacción que aquello era la mismísima Batcueva. No había visto en toda mi existencia, abanico más diverso de robots de cocina, picadoras, batidora americana, brazo para montar y un millar de artilugios y “puñetitas” para las más diversas artes culinarias. Cualquier “obra” que se le pudiera ocurrir a algún mortal ante los fogones “vitrocerámicos” disponía de un artilugio con sus coloridos botones pertinentes para hacer posible su ejecución.

Uno de los más sencillos, pero salvará de manchas tu mantel si al servir cae alguna gota por el cuello de la botella.

Uno de los más sencillos, pero salvará de manchas tu mantel si al servir cae alguna gota por el cuello de la botella.

Uno que es amante de los vinos, y amante apasionado por más señas, pensó que un sacacorchos de pared, un cortacápsulas y un miserable tapón de vacío, constituía la más ridícula colección de gadgets, comparada con el soberbia arsenal de cacharritos de cocina de mi acérrima archienemiga de piso, por lo que decidí ponerme manos a la obra y empezar a catalogar lo que a partir de ahora iba a ser necesario para por lo menos acercarme a su nivel:

Haremos un rápido informe con una ligera descripción de andar por casa de los accesorios que creemos son necesarios para ser un Superhéroe y dejar de ser el alfeñique en las reuniones sociales y poder sacar pecho cuando nuestros amigos vengan a casa a pegar mangas, de más indispensable a “soy el amo”:

Sacacorchos de dos posiciones.

Sacacorchos de dos posiciones.

Sacacorchos: indispensable como no puede ser de otra forma, en alguna página por internet se puede observar algún energúmeno que abre las botellas con una taladradora y con algún otro artilugio a cual más estúpido. Y nos consta que han sido justiciados personalmente –aunque sería más propio decir divinamente- por el dios Baco. Hay diversidad en el mercado, de diferentes mecánicas y estéticas, adaptables a los gustos más variopintos.

Siendo puristas, nos quedamos con el esencial de dos posiciones o plegable –el de palanca- casi infalible y de fácil uso. También según el grado de habilidad del anfitrión descorcheador, los podemos encontrar de alas o búho –que según va entrando la espiral van subiendo las alas laterales y después accionando estas para abajo, voila-; de aire comprimido –se atraviesa el corcho con una especie de aguja hipodérmica tamaño XXL y se insufla aire hasta que salga el corcho, molón pero no estamos muy seguros…-

De izquierda a derecha: sacacorchos de búho, de láminas

De izquierda a derecha: sacacorchos de búho, de láminas

También existe el de láminas, el más sencillo, consta de dos finas láminas metálicas que se introducen a ambos lados del corcho y se va basculando sacándolo poco a poco. Especialmente indicado para corchos viejos o en mal estado, que se romperían con los sacacorchos de espiral. Es un poco complicado su uso por lo que si no queremos quedar mal, es mejor  dejárselo a gente más experimentada. Como veis solo hemos hecho mención a los sacacorchos más manejables, si sois habituales del líquido elemento en vuestros hogares, no os pueden faltar un sacacorchos de pared, de mesa o de pinza, todos de espiral, para darle a esto del descorche un cierto aire profesional.

Bomba de vacío y tapón

Bomba de vacío y tapón

Bombas de vacío: Perfectas para los pobres mortales que no se bajen una botella una vez descorchada. Generalmente se acompañan con unos tapones herméticos y con una pequeña bomba se le extrae el aire a la botella quedando herméticamente cerrada. Esto retrasar la oxidación y la evolución del vino sobrante -¿sobrante?… –

Mantas de frío o enfriadores: Es como un envoltorio o camisa para la botella, rellenas de gel que se tiene que mantener en el congelador, y sirve para mantener las temperaturas por más tiempo a vinos que se quieran tomar más frescos  –y hemos dicho quieran, no deban- como vinos blancos, cavas, generosos, dulces…

Antigoteos, el de arriba translúcido y el inferior incluye un tapón a medida.

Antigoteos, el de arriba translúcido y el inferior incluye un tapón a medida.

Antigoteos: los hay metálicos o de plástico, es un dispositivo -como una especie de boquilla- que se adapta a la boca de la botella e impide que la última gotita nos engorrine el mantel –abténganse los malpensados, sobre todo madres de familia mayoritariamente masculina o novias con escrúpulos,  que se les haya pasado su uso en otra circunstancia -. Para el mismo fin, existen unos discos de aluminio que “acilindrándolos” cumplen holgadamente la función. Son de pocos usos y son de precio muy asequible.

Cortacápsulas: pequeño aparatito que tiene cuatro rueditas filosas que cortan los capuchones de estaño de los vinos y sacarlos sin dificultad.

Decanter: botella más o menos hortera, con culo y boca ancha –seguro que a quien se le ha pasado anteriormente lo del antigoteo por la cabeza, también ahora está pensando cosas raras-, que sirve para oxigenar los vinos, se aireen y eliminen ciertos olores desagradables que puedan tener vinos de añadas antiguas y que han estado tiempo en botella.

Aireador de vino

Aireador de vino

Aireadores: los vinos también necesitan un tiempo para mostrarse en toda su virtud, y necesitar entrar en contacto con el aire para que salgan sus más preciadas características olfativas y gustativas, por lo que existen estos dispositivos que hacen que, según se está sirviendo el vino, se vaya oxigenando al disponer de pequeños conductos de ventilación y el vino ir “rebotando” en pequeñas láminas internas –lo mejor es verlo porque es muy complicado de explicar en letras-

 

Filtros: pequeños cedazos o coladores, para extraer los bitartratos –posos- de los vinos. Recordad que la existencia de los posos en los vinos no es indicativo de que el vino esté en mal estado

 

 

Termómetros: no hay pérdida, o bien en forma tradicional o en estéticas formas de reloj de pulsera para colocarlos en el cuello de la botella, nos indican la temperatura del vino para poderlos degustarlos de forma óptima.

Tapones para vino, el de abajo es para espumosos, con cierre para no salir volando por efecto del gas carbónico.

Tapones para vino, el de abajo es para espumosos, con cierre para no salir volando por efecto del gas carbónico.

Tapones: Si eres uno de esos inconscientes que no apuras una botella tras el descorche, hay en el mercado infinidad de modelos adaptables a todos los gustos y necesidades. Tanto para vinos tranquilos como para espumosos.

Digamos que estos son los esenciales, y si ya forman parte de tu ajuar vínico, serás la envidia de los enteradillos que vayan a tu casa, hay otros inventos –alguno que otro de dudosa funcionalidad- como unos discos de plástico que se introducen en la botella que hacen que la acción del aire en el vino sea menor, las monedas que hacen que podamos saber –aproximadamente- como va a envejecer un vino, que ya veremos más adelante, cuando optemos a formar parte de los V-Men –V de vino-.

No hay que preocuparse que en este mundillo hay mucho cerebro ocioso y mucho -poned vosotros el apelativo que creáis oportuno- ávido de poseer hasta la última pijada imaginada, por lo que mientras funcione este tándem, los demás nos vamos a divertir.

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