Los productos de Navarra. Espárragos, la alegría de la huerta

Espárrago de Navarra y el sello de la IGP

Espárrago de Navarra y el sello de la IGP

¡Cojonudos!. Disculpadme, pero en años en que uno lleva escribiendo cosas en medios públicos sobre temas del comer y del beber, nunca pensé que alguno de mis jefes me permitiera usar un vocablo de esta índole en un blog. Por otro lado el buen gusto tampoco me lo habría permitido pero es que en esta ocasión nos estamos refiriendo a los espárragos, por supuesto.

Según parece, esta denominación para un calibre de espárragos proviene de una anécdota histórica, cuando nuestro afable y campechano monarca recibió unas muestras de los espárragos “mejor dotados” de algunos cultivadores y conserveros manchegos.

Pasados unos días entraron en contacto con la Casa Real, para conocer la opinión de D. Juan Carlos, a lo que el personal que les atendió les contestó que le habían parecido, de forma textual, “cojonudos”. Tras recibir la autorización de poder utilizar las regias impresiones, los comerciantes, pecando del dicho “ancha es… La Mancha”, colocaron el apelativo a toda conserva que destacara por un tamaño excepcional y un sabor en consonancia, pero como todo hay en la conservera del Señor, comerciantes sin escrúpulos se subieron al carro de que “el tamaño no importa” y utilizaron el sonoro y viril adjetivo para toda lata “viviente” . Es decir que finalmente hay que andarse con los ojos como Ozil y estar atentos para no dejarnos encandilar por el “cojonudismo” general y no dejar engañarse –al menos intentarlo- con las etiquetas.

En este año la denominación de Indicación Geográfica Protegida cumple su primera década –no podemos evitar que se nos pasen por la cabeza una tarta con velas en forma “esparragueril”-, aunque llevan trabajando desde mucho antes en la incansable labor de protección y promoción del espárrago navarro. Lamentablemente, a fecha de hoy, las cifras de producción y consumo reflejan una situación realmente grave, con un alarmante y progresivo descenso de la producción en los últimos veinticinco años, desde las veintisiete mil toneladas que se reflejaban entonces hasta las exiguas actuales tres mil. Por otro lado las cifras sobre consumo tampoco son tranquilizadoras, ya que el delicioso espárrago navarro, ha perdido la gran parte del mercado español y así los espárragos sudamericanos –Perú- y chinos –como no- copas el 95% de las ventas, con unos precios entre tres y cuatro veces más baratos, pero con igual separación en la calidad del producto. Competir con esos precios haría inviable su cultivo y no se llegaría tan siquiera para cubrir gastos. A falta de solucionar el problema, algunos conserveros de este fruto han decidido poner tierra y océano de por medio y han decidido establecerse en el país sudamericano, si no puedes con tu enemigo… únete a él. Aquí quien no corre vuela.

Nuestros espárragos de Viuda de Cayo, una delicia.

Nuestros espárragos de Viuda de Cayo, una delicia.

Un fruto blanco, tierno, jugoso, elegante, sin fibras que nos chafen su degustación gracias a unas condiciones geoclimáticas muy particulares y al esmerado cuidado de productores y conserveros, y que necesita inexorablemente y de forma inmediata un cambio de tendencia ya que sino y como pasa con otros productos, su delicioso sabor ya solo formará parte del archivo del recuerdo y se tendrán que buscar verdaderos espárragos como agua de mayo y a precios de finales de diciembre. Ya nos vemos a nuestro siempre admirado horticultor del anuncio televisivo que no deja de hacer kilómetros con el dichoso carrito de arena, se las tenga que apañar con una berenjena, y…  eso sí que va a ser traumático.

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