La crisis de la Aceituna

Que nos estamos cargando el planeta a ritmo de fuga no es un secreto. La capa de ozono está raída y agujereada como si la hubieran atacado ratones intergalácticos, el calentamiento global está que arde, cada poco tiempo nos llegan imágenes desde los telediarios de los diferentes tifones, huracanes, tornados y demás catástrofes naturales que parecen cebarse con los más pobres, las emisiones de gases de efecto invernadero siguen a marchas forzadas, las listas de bichos extinguidos cada vez se parecen más a las del SEPE…

Aceituna aloreña, deliciosa

Aceituna aloreña, deliciosa

La verdad es que la cosa está para preocuparse. La meteorología está casi tan loca como nosotros y ya no se sabe lo que es verano, invierno, otoño o primavera, en noviembre se anda en camiseta y en los meses de primavera en vez de estar con la sangre alterada y empezando a lucir carnes al sol, estamos pelados de frío y con el paraguas pendientes de que nos caiga un buen chaparrón.

Cada vez más los ciclos biológicos andan más despistados, se tienen que retrasar las siembras y las recolecciones, algunos cultivos han perdido buena parte de sus características naturales y parece que ésta es una situación irreversible.

Uno de los frutos que más ha sentido esta situación ha sido las aceitunas, una de las protagonistas claves de la tan cacareada dieta mediterránea, tanto en versión de mesa, tan buenas para acompañar una caña fresca a Torrente o servir de decoración a un estiloso vesper o Martini al bueno de James Bond; como en su versión zumo como exquisito aceite de oliva.

Las datos que han presentado recientemente los responsables del COI –nada que ver con Samaranch ni Jacques Rogge, Consejo Oleícola Internacional- cifran en un 20% el descenso de la producción aceitunera mundial. España, país olivarero por naturaleza, ha sufrido esta situación de forma acusada y se ha hecho notar en todo el territorio nacional. Aquí los antes citados fenómenos meteorológicos vienen, o a destiempo, o como tienen que venir pero a lo bestia –inviernos polares y veranos desérticos-. Así la pasada campaña, muchos empresarios olivareros que han tenido que echar mano a excedentes de la campaña anterior y aun así se ha quedado muy por debajo de las cotas de años anteriores.

Por si fuera poco, este problema de productividad se ha aderezado con una guerra de precios

Nada mejor para el desayuno, aceite rico rico

Nada mejor para el desayuno, aceite rico rico

que tiene a todo el mundo descolocado, sin saber si estos iban a derrumbarse para los productores e iban a “estratosfericarse” para los consumidores, lo dicho, un lio. En un escenario de crisis global, los consumos se han derrumbado. No hay cabeza sana que se plantee arriesgar capitales y las instituciones están para pocos temas de financiación.

Aun así, de los 3,2 millones de toneladas de aceituna en los que andará la producción mundial, casi el 50% procederá de los olivos patrios, ahí es nada. Seguimos siendo la mayor potencia oleicas y aceitunera del mundo. También apuntaremos, como mera curiosidad y llenos de orgullo, que el aceite jienense, una de las provincias de más tradición de España, con la nueva cosecha alcanzará cerca del 25%  de la producción mundial, es decir que uno de cada cuatro litros que salgan de las almazaras del mundo tendrá sabor a Jaén.

Ha caído la producción, los precios andan locos, han caído los consumos… y la situación empeora aún más con la aparición de nuevos países productores, con precios muy asequibles que van pujando cada vez más fuerte. Pero, como de bien nacidos es ser agradecidos, también de fuera de nuestras fronteras, se ha encontrado un ligero alivio de la situación con el repunte en las ventas a los mercados emergentes –China, Japón, Brasil, Rusia, …- ¿la salvación está ahí fuera como diría Mulder?

Por favor, sigamos siendo mediterráneos y latinos, no perdamos sanas costumbres como disfrutar del sol con una cañita o un chato y unas ricas aceitunas –aloreñas, Camporreal, machacamoya…- o empezar el día con un buen desayuno de una tostada de buen pan, aceite de oliva virgen extra y buen tomate, estas maravillas tienen magníficos efectos secundarios como amplias sonrisas y buen estado de ánimo, que lo estamos perdiendo a pasos agigantados Hagamos patria, ¡leche!.

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