La comida del Camino de Santiago

Pues está contento a una jornada de acabar... ¿definitivamente?

Pues está contento a una jornada de acabar… ¿definitivamente?

Esperando que Agus llegue hoy a Finisterre y acabe el Camino. Algo más presentable, ayer se afeitó y parece contento con su nuevo look. Aunque se ve que no ha apurado demasiado con la cuchilla…

Terminar en Finisterre en realidad es cumplir la tradición de los antiguos peregrinos, este fin de semana esperamos que nos cuente en persona todas las aventuras y pormenores.

Muchas de las comidas (y bebidas) que han tomado nuestros amigos se remontan siglos en la historia, así que hemos decidido hacer un homenaje a nuestros amigos y a las comidas del Camino, que es lo nuestro.

 

Porque en realidad se han puesto morados, no han desperdiciado ninguna ocasión:

Jamón, tortilla y pimientos del piquillo con morcilla, ¡clásicos!

Jamón, tortilla y pimientos del piquillo con morcilla, ¡clásicos!

Desde un buen jamón de Huelva que les hicimos llegar a León, los Pimientos del Piquillo con Morcilla de Bryan o las estupendas tortillas de patatas que se marcó el amigo Nazario, qué buena pinta.

Arroz con bogabante, cecina de león y más tortilla.

Arroz con bogabante, cecina de león y más tortilla.

A Logan le entusiasmó la Cecina de León, pero Manuel y Rodrigo tomaron la revancha con un arroz con bogavante, ya en tierras gallegas.

¡Viva el pulpo y viva el vino!

¡Viva el pulpo y viva el vino!

Tampoco faltó pulpo, Rodrigo eligiendo y Agus dando buena cuenta de él. Atrás quedó la experiencia en Pamplona de Logan y el vino en el Iruña…

A golpe de cuchara, tenedor y cuchillo, caen los cocidos y botillos casi como los kilómetros.

A golpe de cuchara, tenedor y cuchillo, caen los cocidos y botillos casi como los kilómetros.

No han faltado platos más contundentes y tradicionales: el cocido maragato o el Botillo del Bierzo dieron una nueva dimensión al paladar de nuestros amigos.

Con el calor se disfruta mucho una cerveza bien fría.

Con el calor se disfruta mucho una cerveza bien fría.

Y para refrescarse después de un buen día de Camino, nada como un vino o una fría cerveza, que también han caído unas cuantas…

¡Cómo limas! casi se comen hasta el hueso.

¡Cómo limas! casi se comen hasta el hueso.

Y no podía falta la carne: entrecots, solomillos, chuletones, todo tiene hueco al terminar entre 25 y 30 kilómetros al día.

¡Por vosotros!

¡Por vosotros!

Así que sólo queda brindar como es debido, con buen vino y en mejor compañía.

Pues eso, ideal.

Pues eso, ideal.

Para quien se haya quedado preocupado por lo que pueden parecer “excesos menores”, Agus, muy sano él, tuvo el buen tino de hacerse unas pruebas de índice de masa corporal en Santiago y en la foto de la izquierda los resultados.

¡¡Menos barritas energéticas y más cecina, jamón, botillo y buen vino!!

 

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