Garbanzos de Fuentesaúco, buenos quedan dos

 

La condición de “auténtico” o “genuino”  tiene innumerables pros, pero también tiene sus contras. Nos estamos refiriendo al problema surgido con el garbanzo de Fuentesaúco. Un producto al que este término se le adapta como leggins a veinteañera, una leguminosa de gran raigambre que ha conservado plenamente toda su identidad  y cuya desaparición de los estantes de mercados y tiendas nos ha traído por la calle de la amargura a los amantes de la cuchara y la piparra de acompañamiento.

Garbanzos de Fuentesaúco

Garbanzos de Fuentesaúco

 

Recordemos que esta magnífica legumbre se cultiva en tierras zamoranas y que cuya última campaña ha sido un auténtico cataclismo por causas naturales y que no solo eso, sino que también hacen prever –con todas las posibilidades de acierto- penosas dificultades para la próxima por la escasez de semillas, lo que incidirá en una siembra más que pobre.

El Consejo, que como ya informábamos en las noticias de Porprincipio,  anunció su cese de actividad de forma temporal a principios de año, ha presentado los paupérrimos datos que reflejan que la producción media de estos magníficos garbanzos está muy por debajo de la mitad de la producción media recogida en años anteriores, no alcanzando en esta campaña ni los 400 kilogramos por hectárea.

La causa se debe a los pésimos factores climatológicos que se dieron en la anterior campaña que obligaron a retrasar en más de un mes la siembra a lo que sería el momento óptimo y que supuso una grave alteración del ciclo natural, impidiendo que pudieran realizar su desarrollo adecuado. Esto unido a la falta de existencias de cosechas de años anteriores, ha causado el desabastecimiento de los canales habituales de distribución, y ya, tras la campaña de navidad, se tuvieron que establecer cupos para no dejar los estantes huérfanos de los garbanzos saucanos

No todos los garbanzos son iguales...

No todos los garbanzos son iguales…

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Por si fuera poco, las preocupantes circunstancias debidas a la escasez de producto, se han visto agravadas aún más si cabe por la entrada masiva de legumbres de mercados extranjeros –problema que se repite con muchos otras maravillas de la gastronomía española más tradicional-. Los costes de producción de la legumbre autóctona, son altos y la calidad del producto hace inviable competir en precio con las lentejas “bárbaras” –en el sentido peyorativo de la palabra-Solo asegurándose de la procedencia de la leguminosa, con su contraetiqueta numerada de la IGP, puede garantizar la autenticidad de este esférico manjar.

Todo esto valga para justificar –con más razón que todo el Santoral en compañía- una obligada subida temporal de las tarifas hasta que las aguas amainen, y en cambio a las políticas oficiales que se agarran al mínimo pretexto para colocarnos un rejón en forma de subida o impuesto, tan pronto como sea posible volver a sujetar los precios. Sírvanos como consuelo que están riquísimos y que los podemos disfrutar como si de caviar Almas se tratase, aunque las huevas del esturión mucho nos tememos que sean más fáciles de encontrar.

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