Etapa 6 Estella – Los Arcos

Fuente-del-vino-irache

Agus “atacando” la fuente del vino de Bodegas Irache

Como gente joven que somos, aunque las pastillas de la tensión, la incipiente calvicie y el neumático natural que se nos ha acoplado a la altura del ombligo se empeñen a demostrar lo contrario, nos gusta esa moda actual de mezclar canciones y podríamos hacer un “mash up”  –que así los llaman- con el “Adiós con el corazón” y del “Pobre de mí” al afrontar la última etapa enteramente navarra, mañana abandonaremos con tristeza estas maravillosas tierras para sumergirnos en tierras de vinos, historia y buenas viandas… La Rioja, que casualidad.

Nos cuenta Agus en ruta: Hoy ha sido durito, sigo con molestias en el arco del pie. La etapa de hoy ha tenido un buen desnivel, que nos ha hecho polvo. Pero ya se empieza a ver el arranque de la huerta Navarra y las próximas etapas serán más cómodas…

Hemos podido parar en la fuente del vino, increíble lo de esa bodega que desde la calle puedes tomar agua o vino de unos grifos. Ha habido más de un extranjero que no se lo podía creer y muchos que se han planteado seriamente quedarse a vivir allí, junto a los grifos.

Al final, a pesar del cansancio, hemos decidido ampliar la etapa hasta Torres del Río, así mañana hasta Logroño será más cortita.

ESQUEMA ETAPA-6

Esquema de la etapa Estella-Los Arcos

Nos disponemos a recorrer algo más de 20 kilómetros saliendo de Estella, que se estrenó como hito jacobeo con el inicio del milenio –el anterior, no este- gracias al fuero otorgado por el rey Sancho Ramírez, pero no queremos dárnosla de “culturetas” y vamos a dejarnos de datos que ya está investigando nuestro Willy Fog compostelano a “pie de piedra”, aunque no podemos más que recomendarle antes de dejar tierras navarras que no deje de probar otra de las incomparables joyas de la huerta navarra, las alcachofas de Tudela, cuya zona de elaboración se extiende por casi toda la frontera navarro-riojana. Frutos jugosos, suaves y carnosos, para disfrutar en conserva que solo necesitan una pizca de sal y un chorrito de buen vinagre y rico aceite y disfrutar de los corazones como buenos Hannibal Lecter vegetarianos.

¡Cómo cuesta la cuesta!

¡Cómo cuesta la cuesta!

Pocas poblaciones nos encontramos en el último tramo de la etapa, hemos comprobado que Agus, a pesar de los pequeños achaques que los kilómetros le están “cargando en cuenta”, mantiene su arrebatadora personalidad y ya ha formado una improvisada “banda” de peregrinos multiculturales, a los que les une la ilusión por completar esta aventura, conocer buena gente, sitios preciosos y cultura en sus diferentes facetas, una de ellas, una de las que más une, la gastronomía. Quizá no sería descabellado que en próximas ocasiones en las reuniones sindicales, políticas y negociaciones varias se planteara sustituir el vasito de agua mineral por una botellita de buen tinto y unas tapitas…

Compártelo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>