Etapa 31 Pedrouzo – Santiago de Compostela

Lunes 27 de agosto de 2013. Algo tenía de especial este lunes que le hacía diferente de los demás.

¡¡Estamos en Santiago!!

¡¡Estamos en Santiago!!

En nuestros trabajos ya nos hemos reencontrado con alguna secretaria, que durante todo el año ha sido ejemplo de recato, luciendo dorado palmito con escuetos vestidos estivales que no volverá a lucir en Dios sabe cuándo; con el joven desempleado que pide una ayuda tras haber salido repetidamente de prisión cada “semana pasada” y que después de un par de ellas desaparecido, retorna luciendo un color tostado playero envidiable –El Dueso ¿ciudad de vacaciones?-;  con una decena de conocidos rostros anónimos con quienes tras unos días volvemos a compartir viaje en el transporte público con gesto de níscalo, aunque es cierto que con menor amplitud debido a una decena de ruidosas y alegres turistas italianas que se dirigían al aeropuerto ocupando con sus equipajes el 80% del espacio del vagón y un 120%  de los decibelios.  Las caras son especialmente tristes, porque parece que la pena de la vuelta a la cotidianidad no hace muy buenas migas con la piel dorada y tostada de playa.

Ante la catedral, muy bien rodeado, porque estos días, aunque a penas hemos hablado de ellos, ha habido más gente que Logan, Bryan y Rodrigo.

Ante la catedral, muy bien rodeado, porque estos días, aunque a penas hemos hablado de ellos, ha habido más gente que Logan, Bryan y Rodrigo.

Pero también tiene algo de especial para todos nosotros, nuestros amigos han llegado a Santiago, cerrando un Camino de más de 775 km, hechos a pie, paso a paso. No nos queremos hacer ni idea lo que va a suponer para Agustín, Logan, Bryan o “Rodrigao”, y al menos nuestro buen amigo Agustín va a poder seguir disfrutando de los ricos productos gastronómicos, ya no solo los que hemos ido encontrando en el recorrido del Camino de Santiago y su zona de influencia, sino de toda la península, pero no tenemos muy claro si la “reinserción” de los amigos internacionales no será especialmente traumática, tanto espiritual como alimentaria.

 

 

 

Las despedidas son siempre difíciles y recomendamos a nuestros amigos que achaquen al humo del botafumeiro de la catedral de Santiago, las lagrimillas que sin duda se asomarán a los ojos como si de una vecina cotilla se tratase. Pero sin duda las penas con pan son menos y si este es acompañado de alguno de los ricos productos de la gastronomía española, mejor que mejor. Tenemos para disfrutar en el banquete de despedida –aunque como hemos podido ver, el tema banquete ya no tiene secretos para nuestro equipo- con el simpar lacón gallego, los ricos pimientos o los fantásticos quesos Arzúa Ulloa, Cebreiro, San Simón o de tetilla, junto a un poco de marisco y excelentes productos del mar, pulpo, mejillones…  y no hay nada mejor para acompañar estos increíbles manjares que unos buenos vinos de la zona, los fabulosos vinos de Rías Baixas.

Con Logan, una vez recibida la ansiada Compostela. ¡Enhorabuena!

Con Logan, una vez recibida la ansiada Compostela. ¡Enhorabuena!

Las tierras que gozan de la protección del Consejo Regulador, se dividen en cuatro subzonas bien diferenciadas y separadas geográficamente entre sí, tres de ellas se desarrollan íntegramente en tierras ourensanas y la cuarta comparte espacio con la provincia de A Coruña. Con amplio predominio de vinos blancos, elaboradas con la uva albariño con las que hacen auténticas maravillas, en ocasiones con la colaboración de uvas también autóctonas como treixadura, loureiro o caiño. Caldos aromáticos, fragantes, de gran frescura, muy complejos y elegantes. Los podemos encontrar con crianza sobre sus lías –restos de levaduras y materiales sólidos de la uva- que le confieren una mayor esponjosidad y cuerpo que nos traerá un sutil y característico recuerdo marino –idóneo durante todo el año para rememorar estos días de sombrilla y bikinis-. También las auténticas maravillas que constituyen las propuestas con crianzas en madera, que les da más densidad, haciéndolos casi oleicos. Complejos, elegantes, auténticas joyas. De forma puramente testimonial, se pueden encontrar vinos tintos, pero para ser sinceros, su interés es mínimo salvo alguna honrosa y contada excepción.

Para finalizar, también podemos disfrutar de las tradicionales tartas de Santiago, uno de los puntales de la repostería tradicional gallega. Un delicioso dulce que se elabora con almendra, huevos y azúcar, perfectamente reconocible por su superficie glaseada y la característica cruz de la Orden de Santiago –aunque está característica no llegó hasta el primer cuarto del siglo pasado- Bien jugosa y nada empalagosa, excelente para los golosos no radicales.

Esquema etapa 31 - Pedrouzo - Santiago de Compostela

Esquema etapa 31 – Pedrouzo – Santiago de Compostela

Mañana si Dios quiere y su “mano derecha”, el más importante santiagués de adopción –si levantara la cabeza y viera lo que está pasando en su país natal… -, el Apóstol Santiago, lo secunda, nuestro amigo Agus tomará las riendas del blog por un día y ofrecerá una despedida como mandan los cánones. Este será un final y no como el de “Los Serrano” o “Perdidos”…

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