Etapa 3 Zubiri (Lasarroaña)-Pamplona (Cizur Menor)

camino

¿Qué encontraremos a la vuelta del camino?

Casi un mes después del “Pobre de mí”, en la que iba a ser una de las etapas más cortas, Agus se ha dirigido hacia la capital de Navarra. Para cerciorarse de que no queda ningún morlaco rezagado, ayer adelantó el camino previsto, por si acaso hay que darse una carrera y esquivar la testuz de algún bóvido cornudo. Por suerte, no ha tenido ningún contratiempo en el Puente de los Bandidos, donde cuenta la leyenda que en tiempos campaban atracadores disfrazados de peregrinos, hoy en día los bandoleros son más disimulados…

Agus nos escribe desde Pamplona: Hoy me he levantado un poco cansado, pero la perspectiva de llegar a Pamplona siempre motiva. En realidad, más que cansancio, son los pequeños dolores acumulados los que me están pasando una ligera factura: las plantas de los pies empiezan a notar los kilómetros, las bajadas se empiezan a notar en las rodillas…

Es curioso que estos tramos en bajada cansen tanto o más que los llanos. Por fortuna la etapa es sencillita y casi hemos recuperado energías por el camino. Después de salir a las 6:00 de la mañana, hemos llegado a Pamplona con hambre. Así que después de localizar una terracita, hemos repuesto energías con unas ricas tostas: pimientos, morcilla, etc.

Después, no sé si hemos cogido demasiadas energías, nos hemos decidido a avanzar un poquito más, cruzar Pamplona y llegar a Cizur Menor, unos pocos kilómetros que ganamos para la etapa de mañana.

esquema etapa 3

Este es el recorrido de nuestro amigo Agus en la etapa 3 de la aventura

Acompañados por el cauce del río Arga, seguimos disfrutando de los magníficos paisajes navarros. Ya en la mitad del periplo en la Comunidad Foral, nos disponemos a entrar en tierra de vinos, en los caldos acogidos por la Denominación de Origen Navarra, tierra con gran tradición de vinos rosados y uvas garnachas que esperemos no nublen nuestra vista y nos hagan equivocarnos de senda. Vinos recios que recuperan a marchas forzadas las virtudes de antaño y que habían visto mermado su atractivo en el mercado.

También, y estos sí que han mantenido su tradicional elegancia y el favor popular, los deliciosos dulces de moscatel, con ligero toque almibarado y cítrico que, escogidas bien las etiquetas, resultan refrescantes y nada empalagosos, serán un original acompañamiento a las esquirlas de queso que nos hayan quedado y poder disfrutar al amparo de la sombra de un árbol,  que dentro de unos días empezaremos a añorar cuando nos plantemos en el alopécico -botánicamente hablando- páramo castellano.

albergue Orden de Malta

El albergue Orden de Malta en Cizur Menor en el que ha descansado Agus

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