Etapa 27 Samos – Portomarín

Ayer, el Camino nos ofrecía la posibilidad de tomar dos alternativas en la etapa, la elección de Samos como meta, nos obliga a afrontar hoy casi 40 “kilometrazos”, hasta Portomarín. También es cierto que cuando hemos comentado a Bryan y a Logan que en este municipio lucense una de las principales edificaciones está dedicada a San Nicolás, lo primero que se les ha venido a la cabeza ha sido al personaje regordete y barbudo del traje rojo –diseño publicitario de la afamada empresa de refrescos norteamericana que ya nos negábamos a nombrar en posts anteriores- y cuan infantes entonando el “Last Christmas” de George Michael y mochila en lomo se han puesto pies al Camino. A pesar de su españolización a golpe de embutido y vino –de calidad ambos- siguen siendo muy, muy americanos.

No sólo hay vacas en Galicia. Logan intentando comunicarse con nuevas especies...

No sólo hay vacas en Galicia. Logan intentando comunicarse con nuevas especies…

Pues lo dicho, 38 kilómetros por delante, el relieve ondulado de la etapa con continuas subidas y bajadas nos impiden mantener un ritmo constante lo que repercute en las piernas. Por otro lado, nos permite contemplar las típicas aldeas y diminutas poblaciones gallegas, deshabitadas o con menos población que en el pueblo de Espinete, y continuamos disfrutando de hermosísimos paisajes boscosos, densas arboledas y prados interminables que se alternan a nuestro paso. Las abundantes lluvias de este año han hecho que, a pesar del calor reinante, todavía se muestren más verdes que los chistes de un jubilado.

Esquema etapa 27- Samos - Portomarín

Esquema etapa 27- Samos – Portomarín

Tras sobrepasar la pequeña población de Brea y antes de llegar a Ferreiros, nos encontramos con uno de los puntos esenciales en nuestro recorrido, y no porque sea un monumento crucial en la historia ni porque se tenga constancia de que aquí trascurriera algún hecho de esencial importancia. Sino porque llegamos al punto –más bien al pedrusco grafiteado- donde se nos indica que nos separan 100 kilómetros de la capital compostelana, lo que tiene una transcendencia mística para los peregrinos que ven su meta a la vuelta del sendero. También a partir de aquí, es el último punto a emprender el Camino de Santiago donde se puede ganar el Jubileo y conseguir la “ansiada” Compostela.

Aquí empiezan los últimos 100 kilómetros, se nota en las sonrisas.

La sonrisa de los 100 kilómetros, mejor que la sonrisa “profident”

Se cuenta que en estos tramos, en tiempos remotos, había numerosos saqueadores y bandidos que eran tristemente célebres porque se empleaban con especial violencia y agresividad con el peregrino. Así se aprobó que los caminantes atacados que acudieran a Sarria recibirían alojamiento, comida y 8 “maravedises” y los que hubieran recibido “estopa bandolerística”, los pertinentes cuidados sanitarios –de la época y el lugar- y 24 “maravedises”. Reiteramos que los bandoleros a tener más cuenta, en los tiempos que corren, suelen identificarse por llevar corbata y tener tratamiento de protocolo –no todos, pero si muchos-

La etapa de hoy ha hecho mella...

La etapa de hoy ha hecho mella…

Agus desde Portomarín: Nuevo record, hoy hemos caminado 11 horas. La verdad es que hemos llegado cansados, pero no tanto como esperaba. Aunque sí que han hecho mella los kilómetros y los constantes desniveles.

Hemos tenido suerte y no ha habido asalto de los bandidos históricos, aunque sí hemos visto unas avestruces, la globalización llega hasta a los animales de granja… Vamos a ver si reponemos fuerzas, ya sea con ternera gallega o con avestruz gallega.

 

El puente de Portomarín, sobre el Miño es el indicativo que estamos virtualmente en Santiago, solo una auténtica catástrofe nos puede evitar llegar a nuestro destino. Ya siendo etapas “de puro trámite”, nos podemos permitir el lujo de disfrutar antes de salir de la provincia de Lugo de la riquísima faba de Lourenzá.  Una judías blanca de calibre mediano –cuidado que hinchan significativamente tras la cocción-, de gran sabor y muy jugosas, de gran finura. Excelentes para elaborar un buen pote, con rica berza –para los no muy puristas también sale muy rico con repollo o grelos- y sabrosas carnes.

¡Cruzando el Miño!

¡Cruzando el Miño!

Muy posiblemente Bryan y Logan se lleven una desilusión cuando lleguen al templo de San Nicolás y no vean renos, trineos, sacos, campanas y ¡oh, oh, oh!, pero no hay nada que no solucione un buen cuenco de pote y unas cuncas de vino gallego.

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