Etapa 26 O Cebreiro – Samos

Ha corrido el rumor de que Peter Jackson, el genial director cinematográfico neozelandés, había cambiado sus tierras patrias como escenario del rodaje de una nueva entrega de El Señor de los Anillos. Se debía a la presunta visión de tres hobbits en los preciosos y densos bosques lucenses. Poco después, atando cabos y analizando los datos del avistamiento, hemos llegado a la conclusión que, en tan magnífico paisaje, los únicos personajes que se adecuaban a las descripciones presentadas son nuestros admirados colaboradores jacobeos.

Como no llegaron a San Fermín, nuestros amigos aprovechan cualquier ocasión para ensayar.

Como no llegaron a San Fermín, nuestros amigos aprovechan cualquier ocasión para ensayar.

Tras la paliza de ayer y el cansancio acumulado, más que hobbits, parece que nuestros enviados especiales tienen la apariencia  y los andares de los caminantes de la serie “Walking Dead”. Pero la panorámica desde el alto de O’Cebreiro actúa como un isotónico de primera –y no nos referimos al mencía de Logan- y hace afrontar esta etapa llenos de ánimo, poco más de un centenar y medio de kilómetros nos separan de nuestra ansiada meta. Ya en las escaleras de la Catedrál santiaguesa será hora de reflexionar sobre lo que nuestros amigos han realizado –esta vez sí nos tenemos que referir en tercera persona, es de justicia- y si va a suponer algo en sus vidas futuras. No han sido pocas las personas que nos hemos encontrado en el Camino que han decidido dar un vuelco a sus existencias y se han embarcado –aunque en algunos casos podríamos asegurar que han naufragado- en un nuevo proyecto vital totalmente opuesto al que tenían hasta entonces.

Bañito a mitad del camino

Bañito a mitad del camino

Una vez en Samos y más tarde de lo habitual, Agus nos cuenta las sensaciones de la etapa: Un día increíble, precioso. Una buena bajada para compensar la subidita de ayer. Precioso, todo rodeado de bosques. Por el camino hemos parado en un salto de agua del río, con una pequeña poza, para bañarnos un rato. Muy divertido. Entre unas cosas y otras, hemos estado diez horas y media de Camino,

Las sensaciones no pueden ser mejores, hace días que no sufro ningún dolor y tenemos la sensación de que los kilómetros vuelan, que las piernas aguantarían más al día… quizá somos demasiado optimistas. Casi da pena que esto se vaya acabando, cuando ya tenemos el rodaje hecho 😉

Ahora en Samos, tumbados en el albergue, con vistas a la Abadía. Una gozada, vamos a investigar los horarios de visitas y Misas, esperamos poder acudir. ¡Y mañana de nuevo en marcha!

Partimos esta vigésimo sexta etapa de O’Cebreiro, disfrutando de unos paisajes más propios de la Fraga de Cecebre, el bosque donde el pobre ánima de Fiz de Cotovelo fraguaba sincera amistad con el bandido Fendetestas, en la genial obra de Wenceslao Fdez. Flórez y llevada a la pantalla por José Luis Cuerda, “El Bosque Animado”. Recorremos y atravesamos pequeñas poblaciones rurales llenas de tipicidad propias de la pluma del magnífico literato coruñés. Cruzamos en el Camino con casi más rebaño vacuno que “rebaño” humano y cruzamos alguna palabra con pastores cuya vida no tiene el menor parecido con la nuestra.

Esquema etapa 26 - O Cebreiro - Samos

Esquema etapa 26 – O Cebreiro – Samos

Viendo las reses, ahora sí que no se puede albergar ninguna duda sobre la arraigada tradición rural en la elaboración de quesos, los Consejos Reguladores constituidos han garantizado la producción de estas maravillas, teniendo en estas zonas su territorio de acogida el soberbio queso de Cebreiro. Perfectamente reconocible por su forma de gorro de cocinero, se elabora con leche vacuna de frisona, parda o/y rubia gallega. Un queso suave, mantecoso, blando y levemente salado que tiene un peculiar puntito picante muy característico. Algo más hacia el norte, y pegando con A Coruña, en plena comarca lucense de Terra Chá, encontramos la jurisdicción competente a la I.G.P. Queso de San Simón de Costa. De forma de peonza –de las antiguas, las que iban con cordel- y de textura mantecosa, de buena elasticidad, más bien blanda y con un toquecito ahumado que le da un puntito picante delicioso y diferente.

Una buena vista de la Abadía de Samos para descansar después de la etapa.

Una buena vista de la Abadía de Samos para descansar después de la etapa.

Bien “queseados”, alimento sano y riquísimo como pocos, hemos optado por una de las variantes de nos ofrece el recorrido de hoy, la otra nos dirigía a Sarria, la población más importante que encontraremos hasta Santiago, pero viendo como están las fuerzas, aún pletóricas hemos decidido tomar en la bifurcación de Triacastela, el camino más largo. Esperamos no pagarlo y poder cumplir nuestra misión de llegar a Santiago y no nos pase como al bueno de Fiz que tuvo que vagar toda la eternidad por no cumplir su promesa de peregrinaje a San Andrés de Teixido. Hasta Samos esperemos tener un recorrido tranquilo y que no nos asalte nadie al grito “Me caso en Soria”. –recomendación de corazón la lectura de la novela citada y/o la película, ambas maravillosas y entrañables-.

Compártelo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>