Etapa 23 Foncebadón – Ponferrada

Parece que fue ayer cuando se inició esta aventura por la Ruta Jacobea, pero así como quien no quiere la cosa entramos en la última semana del Camino de Santiago. Mucho se tienen que torcer las cosas para que no hagamos “cima” en Santiago de Compostela. Como en buena parte de las más importantes experiencias en la vida, ha habido momentos que las hemos pasado lilas –porque no hemos llegado a pasarlas moradas- y ya el cansancio no se logra disipar del todo cuando afrontamos cada etapa, pero se nos hace un nudillo en la garganta viendo que todo esto está a punto de finalizar.

El final de acerca, ¡222Km para llegar a Santiago!

El final de acerca, ¡222Km para llegar a Santiago!

También el paisaje parece querer certificarnos que entramos en la última fase de la aventura, entramos en unos parajes mucho más verdes y la etapa que afrontamos tiene un perfil mucho más heterogéneo que las pasadas etapas y su monótona llanura.

Un momento de recogimiento, bajo la Cruz de Hierro.

Un momento de recogimiento, bajo la Cruz de Hierro.

La Cruz de Ferro, uno de los hitos más emblemáticos en el Camino de Santiago, nos sirve de entrada a la comarca leonesa de El Bierzo. Según manda la tradición, a los pies de la férrea cruz, los peregrinos deben depositar una piedra que deben haber traído de su lugar de origen, y que esta debe tener el tamaño acorde al de los propios pecados. Comprendemos la incidencia emocional del lugar en los peregrinos, ya que se afronta el tramo final del desafío. Pero certificamos que para el cumplimiento de este último requisito se hace la vista gorda, porque mucho nos tememos que alguno que ha dejado el símbolo lítico de sus pecados, debería haber dejado un monolito que para sí lo quisiera el simpático personaje de comix de los geniales Uderzo y Goscinny, Obélix el galo.

Agus nos escribe desde Ponferrada: Hoy hemos vivido uno de los momentos más emocionantes del Camino. Hemos madrugado para llegar a la Cruz de Hierro al amanecer, tiempo para reflexionar sobre los momentos que hemos pasado. Muy emotivo.

Es al volver a este tramo del camino, alejado de ciudades, cuando te reencuentras con la esencia. Las ciudades grandes pierden ese ambiente peregrino que aquí recuperamos.

 

Después, la etapa ha sido sencilla, cuesta abajo, aunque molesta un poco en rodillas. Rodeados de las montañas que preceden a los viñedos del Bierzo, precioso.

Esquema etapa 23 Foncedabón - Ponferrada

Esquema etapa 23 Foncedabón – Ponferrada

Tras sobrepasar la Cruz y habiéndonos librado del peso de la piedra de nuestros pecados –una de las ventajas de ser pecadores recalcitrantes-, la última fase de la etapa se caracteriza por un constante desnivel descendente, que hace la puñeta las rodillas y los riñones, ya bastante tocados con los más de 500 kilómetros que arrastran las botas, en algún tramo es tan acusado que el camino debe descender en zig-zag. También encontramos encantadoras poblaciones que conservan todo su tipismo, con una cuidada conservación, hecho a aplaudir y elogiar. Habéis visto como cuando tenemos que ser encantadores, también lo somos y dejamos los palos para ayudarnos en el descenso de la Ruta.

 Ya se nos queda lejos y tenemos que recurrir a la memoria, que va escaseando a ciertas edades –con el buen rollo reinante en la entrada de hoy, no vamos a buscar ninguna gracia “hiriente” con los paralelismos entre la edad y Luis Aragonés-, para recordar la zona en la que libábamos con rememorar la delicia sápida que es el pimiento de piquillo. En estas tierras se presenta otra golosina similar, es el soberbio y delicioso pimiento asado del Bierzo, con ascua de encina y en versión dulce o picante, para todos los gustos. Elegante y perfecto acompañamiento para carnes o en frío para cualquier conserva de pescado… entre otras, pero tiene una magnífica versatilidad, solo hay que atreverse a combinarlo. Con ese delicioso toquecito a leña que le da ese carácter tan personal.

Nuestros amigos entre montañas, precioso paisaje leonés

Nuestros amigos entre montañas, precioso paisaje leonés

A las puertas de Ponferrada y de la última semana de peregrinaje, llegan ratos de reflexión y de repasar las últimas semanas. Cada vez está más cercana la despedida, se harán inevitables los pucheros por los buenos momentos que hemos pasado y de rememorar los buenos pucheros que hemos vaciado… benditos caparrones riojanos, alubias leonesas, cocidos maragatos… al final vamos a tener que volvernos a apuntar al gimnasio.

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