Etapa 16 Carrión de los Condes – Terradillos de los Templarios

Tranquilos… tranquilos, certificamos que tras la recarga de los móviles, cámaras, marcapasos y todos los ingenios electrónicos que portan nuestra “expedición jacobea”, el albergue de Carrión de los Condes sigue enterito y no se ha incendiado por cortocircuito, ni nada parecido. Eso sí, el Ministerio y la eléctrica correspondiente se están frotando las manos con la factura del consumo que va a presentar al establecimiento, tengan caridad para estas buenas personas y sus buenas obras.

¿Habías visto algún girasol sonriente?

¿Habías visto algún girasol sonriente?

Por otro lado y parece que nos han oído, si recordáis hace unos días hablábamos de lo bien que lucía Agus las camisetas esponsorizadas por estos caminos. La intachable higiene de nuestro colaborador, hace que pertinentemente les de un buen repaso para eliminar el inevitable olorcillo de vagón de metro. Desgraciadamente, el bueno de Agus y nuestros Zipi y Zape washingtonianos en su afán de ganarle minutos a las horas y metros a los kilómetros, se han dejado olvidadas las “zamarras” de porprincipio, secándose hasta el fín de los días en los tendederos del albergue palentino (o hasta que otro peregrino las necesite), que cabeza… Ya estamos viendo cómo hacerles llegar camisetas nuevas y alguno de los productos de la tienda.

Esquema etapa 16 Carrión de los Condes - Terradillos de los Templarios

Esquema etapa 16 Carrión de los Condes – Terradillos de los Templarios

Iniciamos la décimo sexta etapa en el Camino de Santiago y partimos hacia Terradillo de los Templarios. Como bien dice la sabiduría popular “los excesos se pagan” y las sopas de ajo y unos “chatos” de vino han hecho algo más más complicado el abandonar el cobijo de las camas, pero tras un momento de flaqueza, ya vamos lanzados como motos en busca de la capital compostelana, ya casi podemos notar el aroma de grelos, cachelos, pulpos, albariños y botafumeiro.

La famosa recta de 17 kilómetros.

La famosa recta de 17 kilómetros.

Una etapa en plena Castilla y León, donde encontramos pocas localidades y que se caracteriza por el continuo acompañamiento del asfalto de las carreteras que discurren paralelas, cuando no coincidentes, en casi todo el camino, y la milenaria calzada romana cuyos cantos rodados y “pedrujas” nos recuerdan las recientemente padecidas molestias podales.

Agus nos cuenta desde Terradillos de los Templarios: Hoy ha sido una etapa psicológica, ha sido un buen esfuerzo, todo muy plano, muy solitario, con pocas casas y poblaciones…

Además del calor, que nos ha fundido en las últimas dos horas de Camino, la sensación de soledad y la recta que hemos pillado a la salida de Carrión de los Condes… 17 kilómetros en recta dan una extraña sensación. Se hace eterno y dar cada paso parece no acercarte al objetivo. Pero vas sacando fuerzas y convenciéndote a ti mismo de que cada esfuerzo te lleva más a Santiago.

Ha sido una pena lo de las camisetas, nos las hemos dejado tendidas en el albergue… pero nos hemos dado cuenta cuando llevábamos la mitad de la etapa a cuestas, así que era impensable volver… ¡Espero que le sean de utilidad a quien las encuentre!

 

Con el calor de hoy hay q buscar cualquier sombra...

Con el calor de hoy hay q buscar cualquier sombra…

Nuestro queridos acompañantes de kilómetros, Logan y Bryan, parecen tener fuerzas para llevar a Agus a la sillita la reina hasta la plaza del Obradoiro, y empezamos a sospechar que siguen la sanísima dieta del célebre ciclista norteamericano Lance Armstrong, pero entramos en territorio de producción y elaboración del producto que aclaró las dudas sobre su futuro al mismísimo Tony Stark –alias Ironman- y que pueden suplir con solvencia a todas las existencias de la tartera del texano velocípeda. Nos podemos rendir a las ollas de las riquísimas lentejas pardinas de Tierra de Campos, una legumbre fina de pequeño tamaño, mantecosa y muy rica al paladar, deliciosas para hacerlas estofadas con un buen trozo de cantimpalo, y si…, seguro que no es dopping. Ligeramente más hacia el sur podemos encontrar, si nos gustan algo más gorditas pero igual de deliciosas, las magníficas lentejas de La Armuña, para degustarlas igualmente tanto de la forma tradicional, como en riquísimas ensaladas ahora que el sol pega como si le debiéramos algo.

Poco nos queda ya de disfrutar de tierras palentinas y con la ración de lentejas que nos hemos metido entre pecho y espalda tendríamos problemas para pasar los controles de los aeropuertos sin que pitaran con tanto hierro y con eso, estos gringos se las gastan pardas, no pardinas.

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