A reciclar!!

Si, es cierto, ese ente que te está observando con ojos recelosos desde el fondo de la nevera, resguardándose de la inevitable bombillita del electrodoméstico, se trata de los restos olvidados del delicioso –en tiempos- redondo de ternera, cordero, cochinillo que arrogantemente se había lucido en la pomposa mesa que preparaste por Nochebuena. En recovecos inexplorados de tu alacena han aparecido unos ladrillos pétreos que en su día eran deliciosos dulces navideños de Jijona. Balancines resecos que en su momento fueron jugosa y aromática cecina luciendo junto a las velas navideñas aparecen en ese tupper que siempre creíste que era un accesorio inservible de la refresquera. Pues –por si no te habías enterado- estamos en una crisis galopante y no se puede tirar nada, hay que plantearse el reciclar lo máximo posible y recortar los gastos más que una minifalda de quinceañera. Veremos en esta ligera entrada para ir calentando este 2014 recién estrenado una idea para poder dar salida a ladrillo –y nunca mejor dicho- de turrón de Jijona que cada vez se parece más al de Alicante por su rocosa textura o al propio turrón de Alicante.

Además de la tableta, te tienes que agenciar con:

¼ Kg. de queso crema

2 Huevos

2 cucharadas soperas de azúcar

3 cucharadas del cacao en polvo que también sobró en Año Nuevo

1 taza de café que también utilizaste en Año Nuevo para la resaca (recuerda, para esto te irán mejor los espárragos)

Nata montada

Bizcochos de desayuno (de los duros)

Chorrito de ron al gusto (no hacemos mención a lo que posiblemente habrás ingerido en las fiestas)

Preparación.

Separa las claras y bate bien las yemas, añádele el azúcar y el queso y bate con ganas. Si te han quedado fuerzas, utilízalas para pulverizar el turrón, según lo tengas de antiguo, puedes pedir un Caterpilar en cualquier obra de mantenimiento urbano, aunque si se deja un poquito grueso –ya sabes, las almendras del turrón, sobre todo- no pasa nada porque es un postre de cucharada y únelas al amarillo batido, finalizando esta reunión inicial con la nata montada.

Recuerda que hemos dejado reservadas unas claras que están pidiendo a gritos que las montes –entiéndenos, no al estilo equino, si no a varillas de cocina. Si tienes un robot mejor porque ya tendrás los brazos doloridos con el batido de yemas y el desmenuzado del turrón-. Mezcla con cuidado de artificiero de explosivos todo pero con gracia para quede espumoso y voluminoso como la permanente de tu abuela.

Mientras prepara un carajillo y añade el cacao –si se lo vas a dar a críos, cambia el café por descafeinado y abstente del ron, lo sentimos. Para consolarte echa un poquito más de cacao-. Baña en el café los bizcochos, pártelos en dos o tres trozos y utilízalos como base en el fondo de los vasos donde presentaremos. Vierte la crema de queso y turrón y decora con un poco de cacao y un menhir de bizcocho. Si quieres lucirte, puedes hacer pisos, alternando crema con una capa de bizcochos emborrachados, según te guste. Esta “golosura”, que se puede encontrar en la red con algunas variaciones, es un postre basado en el tradicional tiramisú italiano.

Ya hemos dado salida al turrón, vamos a ver si nos trabajamos el tema del cordero, a ver si se nos ocurre algo, pero a estas alturas…

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