A quien le pique…

¿Sabéis para qué sirve la escala Scoville?. Pues sirve para medir el contenido de capsaicina que se pueden encontrar en algunos alimentos –derivados más o menos directos del pimiento-. ¿Y la Capsaicina es…?. Es un componente químico que estimula los receptores térmicos de la piel y especialmente de algunas mucosas. Traducido en cristiano y resumido, es el grado de picante que tiene un alimento.

Hace unos días, veíamos en un programa de televisión al mediático y famoso chef británico Gordon Ramsay –estrella cumbre del Master Chef original- que viajando por el mundo para conocer gastronomías variopintas, se colaba en un concurso popular en India, donde una buena mujer –desocupada en hacer otra cosa de mayor interés- se metía entre el bindi y la espalda, 60 bhut jolokic, que es un pimiento –del tamaño de uno de Padrón- que tiene el subcampeonato en los productos naturales en la dicha escala Scoville. El inefable cocinero británico apenas tuvo capacidad de mordisquear uno solo de los frutos que después la joven hindú se restregó por los ojos, marcando un nuevo record Guiness –probablemente en la sección de records absurdos y sin interés-.

En la cima de este curioso listado se coloca un achatado pimiento, que parece terminar en forma de aguijón como para preparar al pobre incauto que se lo meta en la boca, el mejicano Trinidad Moruga Escorpión

La escala Scoville, creada por un farmaceútico del mismo apellido y nombre –no vá de coña-, Wilbur, se mide en SHU –Scoville Heats Units- que se marca en diluir la solución picante en tantas medidas –lo que determinará su coeficiente- de agua y azúcar hasta que el picor no pueda ser detectado. No podemos decir que esta medida sea infalible, ni mucho menos, ya que dependerá del tipo de agua, azúcar, estado de ánimo del catador…, pero a nadie se le ha ocurrido, ni creemos que haya interés, nada mejor-; podríamos proponer que se marque la escala en la cantidad a ingerir antes de padecer una úlcera mortal, por ejemplo.

De todo esto desembocamos a nuestros productos estrella, para que os hagáis una idea, el más malintencionado pimiento de Padrón andaría por los 2500 SHU, mientras que el pimiento hindú mencionado -que más parece ácido de batería de coche- ronda en la escala entre los 800.000 y el millón de unidades SHU. El fuego fatuo mejicano, sobrepasa con creces este millón de SHU. Si tenéis poco aprecio a vuestra sensibilidad bucal, o no queréis volver a saborear por el resto de vuestras vidas, estos lanzallamas naturales están a la venta por Internet. Ríete tú de los faquires …

Nuestras queridas Guindillas de Ibarra

Nuestras queridas Guindillas de Ibarra

Muy lejos –gracias a Dios y para desilusión de kamikazes de las papilas gustativas- andan las riquísimas piparras o guindillas de Ibarra, que estrena en su oferta www.porprincipio.com, que si bien son de la familia de estos cartuchos de dinamita “pimientil”, no dejan insensibilizada la boca durante varios lustros. Estos frutos guipuzcoanos, se han adaptado al clima y las condiciones edafológicas de su zona de producción, adquiriendo su característica forma, delicada textura y magnífico sabor, desechad la idea del picor ardiente y la desolación de vuestras mucosas, porque estas guindillas, tienen sabor y no pican.

Dicen que el tamaño no importa y… no es cierto, los frutos rondan los 10 cms, y raramente sobrepasan este tamaño lo que asegura que tenga un sabor uniforme, te recomendamos no te lances a por frutos más grandes, las mejores son las medianas, como las que te traemos.

Su conserva en vinagre viene de antiguo, cuando se producía artesanalmente en los caseríos del País Vasco, y realmente la cosa apenas ha variado hasta día de hoy, tiempos de tablets, smartphones y dispositivos cibernéticos de diversa índole. En la zona de producción –a medio camino entre Usurbil y Olaberria- también se acostumbra a disfrutarlas “crudas” o volteadas en una sartén con un poco de ajo picado.

En esta deliciosa conserva en vinagre, no te sorprendemos cuando te la recomendamos acompañando unos buenos garbanzos de cocido, unas lentejas, o en pinchos con algún tipo de escabechado o conservas del mar, a nosotros nos encanta con una cervecita fresca y buena compañía, además como no pican no molestará en la conversación… o en lo que se tercie.

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